Derecho a la educación y a la salud en Argentina y América Latina. Hacia la construcción de ciudadanía | Adriana Beade
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| Jornadas: 'Derecho a la Educación y a la Salud en Argentina y América Latina. Hacia la construcción de ciudadanía'. 7 y 8 de Mayo de 2010. Facultad de Psicología. Universidad Nacional de Rosario. |
Cuando me invitaron a estas jornadas me sentí extremadamente agradecida por el gesto. Tengo particular cariño a esta Universidad que me alojó como alumna un período que quedó trunco por la dictadura militar del año '76. Estar invitada a este panel guarda especial valor emocional para mi.
Espero poder articular los temas que nos convocan Derechos y Política Públicas en Salud. Supongo que es importante enmarcar para hablar de Derechos y Políticas Públicas que ésto sólo adquiere su sentido dentro del marco del Estado.
Salud es una palabra con altísimo valor en la vida cotidiana, sin embargo cotiza muy poco académicamente hablando. Paradójicamente represento a una disciplina -la Psicología-, a una práctica -el Psicoanálisis- y estamos convocados aquí por una institución -la Facultad de Psicología- que nos ocupamos de la salud: somos y formamos agentes de salud. Agentes de Salud muy particulares es cierto. Hacemos salud dentro de un recorte particular del Campo de la Salud que es "lo mental".
Si bien me inclino a ser crítica con dicho recorte porque da cuenta de una escisión y un dualismo positivista ante el hecho humano, lo reivindico en el marco de una cierta definición de salud "estado de bienestar psico-bio-social" -producido por la OMS en el año 1 948 y refrendado por Alma Ata en el 78 con un ideario "salud para todos en el año 2.000" -evidentemente fracasó- y una estrategia política sanitaria para conseguirlo Derecho a la Educación y a la Salud en Argentina y América Latina. Rescato dicha definición entendiéndola en la dimensión política que posee. Cuenta con amplio consenso internacional, firmaron la Declaración de Alma Ata 134 países del mundo. Coloca la salud en coordenadas que la arrancan de lo puramente biológico e incorpora a la concepción de salud lo psíquico, lo emocional, también lo "social".
Quedan nombradas de este modo como determinante de la salud las condiciones de vida o sea las desigualdades. Esta conceptualización de Salud también da cuenta del marco político en que se produce dicha definición: el Estado concebido como Estado de Bienestar.
Son los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial los que llevan a la humanidad -ante el horror de lo producido y vivido- a plantearse otros modos de vivir individuales y colectivos, nacionales y mundiales. Corresponde a este período el planteo del Estado de Bienestar: el Estado como garante –para sus ciudadanos- de ciertos derechos, no ya solamente los de las garantías individuales, sino derechos pensados al amparo de la segunda de las banderas de la Revolución Francesa –la igualdad- los derechos sociales.
Así, el Estado se plantea contar como parte de sus bienes, esos bienes y riquezas colectivos que son la salud y la educación de sus ciudadanos.
La humanidad ha seguido pensando y enunciando derechos. A partir de los años ochenta- los de tercera generación, los solidarios universalmente, planetariamente: Los derechos ambientales, por ejemplo, que al tocar las condiciones de vida conciernen también a Salud. Paradójicamente nunca como en este tiempo histórico, se han enunciado tantos derechos y a la vez han quedados tantos seres humanos en el mundo despojados de cualquiera.
Desde la conceptualización de Salud y el derecho a la misma posterior a la Segunda Guerra Mundial ha pasado mucha agua bajo el puente: cayó el Muro de Berlín y fue "el fin de la historia": Quedó globalizado el capitalismo, se desarrolló lo que nominamos neoliberalismo: el mercado ya no requiere de los estados nacionales modulando el libre juego de la oferta y la demanda, el mercado se regula a si mismo, porque el estado es ineficaz, es inequitativo y pone trabas -innecesarias- a la autorregulación mercantil.
El neoconservadurismo económico generó operaciones discursivas -como las que acabo de nombrar- que permitieron legitimar socialmente estos ordenamientos económicos y sociales. Y si remarco las operaciones discursivas que lograron construir el consenso que hizo esto posible, es por comenzar a articular política y salud -sobre todo en el recorte que toca a nuestras disciplinas- si creemos -con Freud- que toda psicología es psicología social y que la subjetividad es efecto del discurso.
En el ordenamiento neoliberal vimos legitimarse individual y colectivamente, la pérdida de sentido de lo solidario y de lo colectivo. Salud y Educación dejaron de ser bienes sociales para ser posesiones conseguidas por autoprovisión: quedó mercantilizada -entre otras muchas cosas- la salud y la educación. Dejamos de ser ciudadanos para ser consumidores.
El estado se desmanteló, se vació de contenidos sociales y valorativos y este desmantelamiento en Salud tomó formas muy concretas:
- En el Sector Público se terminó de concretar la Descentralización, pasando a las Provincias las competencias en Salud, obviamente sin el respectivo presupuesto, lo que profundizó la marca distintiva de nuestro sistema de salud: la fragmentación y las desigualdades entre provincias.
- Se creó en el Sector Público el Hospital de Autogestión en la defensa argumentativa de que posibilita a cada hospital autarquía financiera. Me inclino a interpretar que se consiguió así profundizar diferencias -según capacidad adquisitiva- en la población atendida a la vez que crearon barreras de accesibilidad que resultan en procesos de selección en la realización de prestaciones.
- Se Desregularon las Obras Sociales, permitiendo el ingreso de las aseguradoras de salud como actor que rompió la lógica solidaria que sostenía a ese sector. Coincido con Borini en que "quedó de este modo legitimada la apropiación del excedente de los fondos de Salud".
- Homólogo a éste movimiento fue el traspaso de fondos públicos al sector Privado en la privatización del sistema previsional a través de las AFJP -Aseguradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones- (soy de las que celebro su retorno a la esfera del estado) y la privatización del cuidado de la salud de los trabajadores a través de las ART –Aseguradoras de Riesgo de Trabajo-.
- A lo Público le quedaron claramente reservados los paquetes de servicios esenciales no discrecionales -acciones en salud que por no lucrativas no interesan a los privados: vacunación, prevención de mortalidad infantil, materna, vial, ETS, etc. Supongo que este rápido paneo sobre las acciones que efectivizaron las políticas neoliberales en Salud nos debe a todos resultar conocido, las enfrentamos cotidianamente en las instituciones en que ejercemos nuestras prácticas. Lo que enunciamos en general como queja: no hay políticas en Salud, o Reclamos por Políticas en Salud o Denunciamos que la falta de política es una política.
La crisis financiera global del año pasado -cuyas consecuencias están pagando tan duro los países "pobres" del rico mundo europeo (Grecia, España)- ha vuelto a abrir los debates en el mundo entre –por un lado- las posiciones que defienden el neoliberalismo económico, la "libertad de mercado" y el desmantelamiento del estado y -por el otrolas posiciones de defensa al estado como regulador necesario del mercado. Entiendo que en nuestro país hace varios años, luego de la crisis del 2.001, estamos teniendo acaloradamente este debate.
Entiendo también que no debemos permanecer ajenos a él, creo incluso, que participamos poco de dicho debate, como si de cómo se dirima dicho conflicto no quedaran profundamente afectadas nuestra subjetividad y nuestras prácticas.
A propósito nombré este debate como conflicto. Suelo sentirme más afín a las conceptualizaciones que entienden el conflicto como esencia de la condición humana, junto a Freud y también con él creo que el malestar y el bienestar relativos a resolverlos son los que nos permiten amar y trabajar: cuestión en la que espero que estemos todos de acuerdo, tiene que ver con Salud.
También me siento más afín a ciertas definiciones de salud como las de Floreal Ferrara –recientemente fallecido- "Búsqueda incesante de la sociedad para resolver los conflictos que plantea la existencia", "Máximo Bienestar posible en un momento social e históricamente determinado" o las de Pichón Riviere, salud como "adaptación activa","manejo y solución integradora de los conflictos" y "Capacidad de transformar la realidad y transformarnos nosotros mismos".
Repito que creo que de algunos conflictos y debates que sacuden a nuestro tiempo participamos poco, tenemos cierta deformación disciplinar a reducir el conflicto a la interioridad.
Sin duda tiene esto su explicación en nuestra historia: pertenecemos a una disciplina que fue duramente castigada por la última dictadura militar, entre otras cosas por su profundo compromiso con la sociedad y con la salud de este pueblo del sur de América del Sur -que no es cualquier lugar en el mapa de reparto de riquezas y poder en el mundo-. Pertenecemos a una disciplina que para sobrevivir los años del horror nos refugiamos en el trabajo y que el miedo, como a toda la sociedad nos aisló, nos instaló en el silencio, en el olvido obligado, en la pérdida de sentidos y de lazos con lo social.
A ese pasado reciente sumo el vaciamiento de sentidos, de valores, de la globalidad alocalizada y ahistórica del neoliberalismo.
Repetimos continuamente que uno de los efectos del neoliberalismo es el desmantelamiento del estado. Creo que pocas veces pensamos que - como agentes de salud en las instituciones del estado- llevamos el desmantelamiento encima o mejor dicho, lo llevamos adentro. Creo que los desmantelados somos nosotros, estamos desmantelados.
Hemos perdido la mística necesaria -más si trabajamos en lo público- para emprender cualquier transformación. Hemos quedado parados en la queja, nos cuesta salir de allí y tomar las herramientas necesarias para operar cualquier transformación individual y colectiva o inventar herramientas nuevas que leamos como necesarias para nuevas y distintas transformaciones.
Encuentro muy loable esta convocatoria de la Facultad de Psicología acerca del derecho a la salud, son encuentros que nos han de obligar a asumir compromisos con nuestra sociedad y con la formación que estamos haciendo de futuros agentes de salud, de todos los que intervenimos en el amplio campo de la Salud y la Salud Mental: médicos, psicólogos, psiquiatras, psicoanalistas, trabajadores sociales, terapistas ocupacionales, etc.
Uno de los desafíos de transformación que se debe nuestra disciplina en que su hacer y su formación es poder conectarnos con las necesidades y demandas de todo nuestro pueblo para transformarlas. Si queremos incidir en las políticas de estado en salud hemos de formar recursos humanos en salud en condiciones de pensarlas, gestarlas, ejecutarlas y sostenerlas.
Dentro de la coyuntura con la revitalización antes mencionada de la idea de estado y políticas públicas en salud yo leo algunos movimientos interesantes: nombro algunos, en selección personal y arbitraria, por supuesto, para comentarlos durante el intercambio en el debate:
- La Política social de Asignación Universal por Hijo -que me encantaría que fuera realmente universal- que apunta además a una política en salud y educación al quedar ligada a la escolaridad y vacunación de los niños.
- La Ley de Medicamentos conocida como ley de Genéricos, por abrir juego a otros actores dentro de Salud, incidir en precio y accesibilidad de medicamentos y limitar el poder de los laboratorios.
- La media sanción de la Ley de Matrimonio entre personas del mismo sexo. En el deseo que nuestros senadores también den muestras de cuanto hemos crecido como sociedad apoyando esta política de estado. Es esta una ley, también de salud, ya que da existencia civil y jurídica a elecciones sexuales y uniones afectivas que no es que no existan sino que permanecen invisibilizadas para amplios sectores de la sociedad.
- La Comisión de Políticas Públicas sobre Drogas ha redactado un anteproyecto de ley que modifica la actual ley de estupefacientes. Si se transforma en una política de estado será recogiendo el largo trabajo de tantos, que en relación al uso de sustancias, pensamos que este es un problema de salud y no de seguridad y apostamos a un modelo de atención a los usuarios que no sea custodial y a mayores medidas de prevención, la reducción de daños entre ellas. El fallo de la Corte Suprema de Justicia (Fallo Arriola) sobre la despenalización de la tenencia para consumo personal era una herramienta indispensable para avanzar con este ante-proyecto de ley
- La creación reciente de la Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones (decreto 457/10) la leo dentro del movimiento que promueve dicho ante anteproyecto. Entiendo que se pretende solventar el problema de otorgar recursos para que desde Salud se pueda alojar y efectivamente asistir a esta problemática al amparo de una legislación distinta. Lamentablemente, respecto de algunas políticas de estado, sufrimos todos los días con que, por un lado contamos con importantes instrumentos legales y por otro el estado no dota de los recursos necesarios para efectivizar las transformaciones o la articulación en el pasaje de una legislación a otra como nos ocurrió con la derogación de la Ley Agote y la nueva legislación sobre infancia.
- La Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones, dependiente de la Secretaría de Determinantes de la Salud pretende abrir competencias y presupuestos respecto a la atención al consumo sustancias dentro del Sistema de Salud para irlas retirando del Sedronar.
- Me parece importante recordar que la Dirección Nacional de Salud Mental fue creada en 1.957. En el Gobierno de Alfonsín esa Dirección fue reflotada transitoriamente. Lo es ahora de nuevo: ¿se mantendrá a flote? No creo que debamos permanecer indiferentes. Los intereses que afectan muchos de estos movimientos son poderosísimos. A fines del 2 009 asistimos a como se congeló en media sanción la Ley de Salud Mental Nacional, mi opinión personal es que dicho congelamiento fue conseguido por esos intereses.
- Se ha reflotado asimismo el Consejo Federal de Salud (COFESA), lentos movimientos tendientes a un sistema nacional universal y gratuito de Salud. Cada vez que se han hecho en este país ha terminado muy mal la historia. En el debate sobre el rol del Estado en la sociedad, debate al que llamo a participar, supongo que se entiende que me sumo a los defensores del Estado y de las políticas de Estado. También a los defensores de la necesaria mística de trabajar en lo público.
Bibliografía consultada
- Declaración de Alma Ata. Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de Salud, Alma-Ata, URSS, 6-12 de septiembre de 1978.
- Bases del Plan Federal de Salud. COFESA. 20-3-04
- Renovación de la Atención Primaria en Salud en las Américas .Borrador. OPS/OMS, 2005
- Documento Oficial del Comité Científico Asesor en Materia de Control del Tráfico ilícito de Estupefacientes, Sustancias Psicotrópicas y Criminalidad Compleja Decreto de Creación de la Dirección Nacional de Salud Mental
- Amico, F. Revista Circus. "Una falla de origen". Febrero 2010.
- Zaiat, A. "Dinamite Pryze". Página 12, 26 de febrero de 2010.
- Morin, E. Los desafíos de fin de siglo. Conferencia "Herencias del Siglo XX.
- Foster, R. "El fin de la historia y las encrucijadas del presente". Página 12. Mayo de 2.008
- Fukuyama Francis. "El fin de la historia y el último hombre". Ed. Planeta. 1992.
- Rovere, Mario. "La salud en la Argentina. Alianzas y conflictos en la construcción de un sistema injusto. Revista La Esquina del Sur. 2.004.
- Borini, M."Reforma Sanitaria Argentina ¿Cómo se crea un nuevo excedente para una apropiación legalizada?" Revista Salud, Problema y Debate, Año VIII, 14. 1.996, Buenos Aires.
- Laurell A. C.: "La Salud: de Derecho Social a Mercancía". En: Nuevas Tendencias y Alternativas en el Sector Salud. UAM Xochimilco – Fund. F. Ebert, México, 1994.
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